20 Cosas que debes evitar para ser una auténtica dama

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El cumplimiento de las reglas del decoro y el comportamiento en situaciones concretas es lo que distingue a una persona bien educada del resto. Pero no todas las mujeres pueden ser verdaderas damas en toda su esencia. Esto se debe a esos típicos fracasos que pueden arruinar una primera impresión.

Hoy investigamos qué errores nunca cometen las verdaderas damas. Ten esto en cuenta para estar siempre a la altura de los acontecimientos que te rodean.

1. Comprar imitaciones

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No es necesario gastar lo que te queda de tus ahorros en algún artículo de marca de lujo. Pero una imitación, incluso de muy buena calidad, no es una opción. Una falsificación se notará y no conducirá a causar una buena impresión.

Es mejor optar por cosas con estilo y de calidad dentro de tus limitaciones económicas. Un razonamiento que también hay que aplicar en los artículos de joyería y bisutería.

2. Vestirse en desacuerdo con la situación

A una verdadera dama no la encontrarás con prendas de una talla mayor o menor que la suya, vestida de una forma incoherente para con el clima que hace o con una vestimenta no acorde a su estilo.

No se pondrá una prenda antigua que ha perdido su forma y aspecto. En su armario habrá vestimentas elegidas con buen gusto y acordes a las características de su figura.

3. Encorvarse

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Una regla importante es mantener siempre una postura correcta. La espalda recta es un indicador de tu fuerza interior, a diferencia de la encorvada, como si indicara una carga excesiva.

Vigilar tu postura no es tan difícil como parece. Es importante hacer deporte de manera regular para que tu espalda quede recta y los músculos, fuertes.

4. Ser negligente consigo misma

Una verdadera dama siempre presta atención a su salud. Practica deportes, se alimenta correctamente y cuida de sí misma. Si es necesario, visita a los especialistas en tiempo y forma, sin dejarlo para más adelante.

En definitiva, a diario luce un cuerpo esbelto y una piel resplandeciente, su cabello se observa cuidado y con estilo y la manicura, en la misma línea de exquisitez.

5. Aplicarse un maquillaje llamativo

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Cuando una mujer se cuida, su piel luce perfecta. Además, conoce muy bien sus puntos fuertes y débiles en su apariencia y por eso opta por el maquillaje que se adapte mejor a ella, descartando aquellos que la perjudiquen.

Así, le resulta innecesario recurrir a una “pintura de guerra” para atraer la atención de los demás y cautivar.

6. Vivir aceleradamente

Una verdadera dama no se deja llevar por movimientos acelerados, que delatan un estado ajetreado. De esta manera, no estará frotándose nerviosamente las manos, tocando su pelo, haciendo clic con el bolígrafo o sentada sin parar de mover una pierna.

Al fin y al cabo, todo esto significaría que es una persona nerviosa o que tiene prisa. ¡A una dama le alcanza el tiempo para todo!

7. Terminar la sopa

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Para comerse toda la sopa, es necesario inclinar el plato. Pero esto es un gesto impropio de una sociedad en la que se valora cómo se mantienen las formas.

Por lo tanto, hasta la sopa más deliciosa habrá que comerla solo mientras se pueda tomar con la cuchara.

8. Chismear y quejarse

Hablar de alguien de una manera grosera, chismear, protestar y quejarse puede hacerlo cualquier persona, pero no una dama. Eso es bajar el nivel.

Por cierto, tampoco va a escuchar los chismes que cuentan los demás. ¡No pierde el tiempo con estas cosas!

9. Hablar o reír con un volumen elevado

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Es importante vigilar que el tono de la voz sea suave, tanto en su timbre como en el volumen. Resultan del todo inaceptables las carcajadas, los gritos y las palabras de mal gusto.

Además, es clave hablar con todos utilizando el mismo tono, independientemente de la situación y del nivel de los interlocutores. Tanto si se habla con un ministro, un niño de tres años de edad o con una mujer mayor en un parque.

10. Discutir

Una verdadera dama sin dudas goza de su propia opinión, de la que está totalmente convencida.

Pero ella no la impondrá a los otros, ni la discutirá ni se peleará por ello. Lo dice y con esto basta. Los demás tienen el derecho de estar o no de acuerdo, es su elección.

11. Comer andando

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La pizza suele comerse con las manos, pero las normas de etiqueta lo impiden. Así que no es el platillo más adecuado para pedir en una cafetería o restaurante.

Y, en general, comer andando no es precisamente el hábito más saludable. Es mejor sentarse en un lugar destinado a este fin y disfrutar de la comida como se merece.

12. Hablar más de la cuenta

Una mujer que suelta todo lo que lleva dentro al primero que llega no es precisamente una verdadera dama.

Al fin y al cabo, no contará todos los pormenores en público. Y sobre todo, no les dirá a los demás lo que está pasando en el seno de su familia, en la oficina o lo que estaba pensando justo en ese momento.

13. Llevar zapatos blancos

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Aparte del vestido de novia, los zapatos blancos clásicos solo se admiten para complementar un vestido del mismo color en verano.

Para el resto de las situaciones, lo mejor es elegir un calzado con inserciones de color blanco o zapatos de vestir clásicos de color carne. También puedes optar por los de otro color, por ejemplo, el negro.

14. Llegar tarde

Una verdadera dama sabe muy bien que no se puede llegar tarde a una reunión, tanto de trabajo, como personal. Solo los 15 minutos de cortesía.

Y ella misma tampoco esperará más de lo establecido cortésmente. Simplemente, se dará la vuelta y se irá. Después de todo, ella sabe apreciar su tiempo.

15. Secar el paraguas dejándolo abierto

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No se puede secar el paraguas dejándolo abierto.

Pero se puede encontrar otra solución distinta a la que estamos acostumbrados. De esta manera, una opción pasa por colgarlo o ponerlo sobre un soporte especial.

16. Decir “salud” en respuesta a un estornudo

Nos parece normal que si una persona estornuda le digamos: “salud”. Pero este tipo de reacciones solo está permitida dentro del seno familiar o entre los amigos más cercanos.

En la sociedad, a una persona que acaba de estornudar, lo mejor es ignorarla como si no hubieras notado nada.

17. Salir a la calle sin medias

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Según el protocolo en el mundo de los negocios, la mujer no puede ir al trabajo o una recepción oficial sin medias. Incluso, si hace excesivo calor.

Por eso, puede usar medias u optar por pantalones en vez de una falda.

18. Rechazar la comida y la bebida de los anfitriones

Una verdadera dama no rechazará un platillo ofrecido por los anfitriones. Si le proponen llenar la copa, pedirá vino blanco, sin explicarle a todo el mundo por qué no bebe. Y seguro que agradecerá a la anfitriona su talento culinario.

Al mismo tiempo, está permitido no comer nada y beber como si solo se estuviese probando la bebida, algo similar a mojarse los labios.

19. Bailar con el pelo suelto

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Se considera un gesto de mala educación. Igual que la costumbre de ponerse zapatos con tacones de aguja, que pueden dañar a otros bailarines.

Es propio de un dama. ¿Por qué no cuidar de los demás y su salud?

20. Soplar la comida

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No se puede soplar en la comida caliente. Una verdadera dama espera tranquilamente hasta que se enfríe un poco y solo después comienza a degustarla.

Para acelerar el proceso, se puede remover la comida con una cuchara.

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